Acerca del Estipendio.

DSC00114Me preguntaste sobre el sentido del estipendio.

Ya sabes que, en general, es la ofrenda que los fieles hacemos con motivo de la celebración de la Eucaristía (actualmente suele ser en dinero) por una intención particular, ya sea para recordar a un difunto, ya sea rogando por una necesidad concreta o como una manera de dar las gracias por un beneficio recibido: cada persona que dona un estipendio lo hace por motivos diversos.

El ser humano es un ser simbólico y, aunque no suele haber coincidencia entre lo que se desea y lo que se logra expresar, el estipendio responde a una necesidad antropológica: se da porque hay necesidad de darlo y no tiene la misma fuerza expresiva en caso de darlo de forma anónima que en el caso de darlo personalmente al sacerdote. Entenderás esto al ver que bastantes personas que rechazan la mediación del sacerdote en el sacramento de la Reconciliación- argumentando que ellas se confiesan a solas con Dios- no usan el mismo argumento cuando se trata de sus difuntos y necesitan que el sacerdote mencione en voz alta los nombres del fallecido.

El estipendio también es oblación y participación especial en la Eucaristía: un signo con el que ofrecemos a Dios lo que, en realidad, recibimos de Él. Dios no necesita para nada de nuestras apariencias pero con el signo condensamos, sin ninguna idolatría material, la alabanza y el hecho de que no importa la cantidad sino la calidad: no es cuánto se da sino el gesto de darlo. Con ello también se añade al sacrificio eucarístico la donación personal participando más activamente y aportando una actitud abierta al don de Dios. ¿Verdad que es un poco absurdo “encargar” una misa y no participar en ella o no comprometerse con la presencia personal?

Además la Eucaristía implica la comunión de bienes: el estipendio responde a una necesidad comunicativa porque ponemos en comunión los bienes materiales para que reviertan a los hermanos necesitados o para que se puedan cubrir las necesidades de la comunidad. Los comunicamos bajo el sentido nuevo de la Eucaristía, bien supremo de un acontecimiento salvador. El cristianismo no es comunismo. Y aunque el estipendio suele ofrecerse por una intención particular, la misa no puede reducirse a eso porque la Eucaristía es siempre de toda la comunidad eclesial y se celebra siempre por toda la Iglesia.

Estipendio no es una paga que el sacerdote recibe por su trabajo diario: ni él puede cobrar la misa ni el oferente puede comprarla. Pero la presidencia del sacerdote es estructuralmente necesaria en la Eucaristía y el estipendio es manifestación de fe en la mediación eclesial porque en la Eucaristía se expresa lo qué es la Iglesia con toda la diversidad de sus ministerios y el estipendio exterioriza nuestro propósito de triturar el individualismo para formar parte del gran sacramento de salvación que es la Iglesia.

¿Y qué pasa entonces con las misas “binadas” o “trinadas”?

Como ya sabemos, y al igual que sucede con el amor verdadero, la misa ni se compra ni se vende: por ser siempre una celebración de toda la Iglesia no hay problema en admitir varias intenciones. Tu estipendio y el mío no son enemigos que luchen por acaparar la gracia divina, son signos de que el sacerdote y el fiel que da una limosna se comprometen mutuamente en el objetivo de orar y participar eucarísticamente. Y digo dar una limosna porque puede ocurrir que seas tan pobre que no alcances a dar el estipendio estipulado en las normas de la Iglesia. ¡No importa! Tanto vale la misa del que da una cantidad grande por su propia intención como la del que da menos cantidad por la suya. Es responsabilidad del obispo de cada provincia eclesiástica fijar por decreto el estipendio que corresponde para celebración de la Misa. No es lícito que el sacerdote pida una cantidad mayor, aunque puede recibirla si el oferente lo hace espontáneamente. También puede recibir una cantidad menor.

En las páginas 59 a 63 del Boletín Oficial del Arzobispado de nuestra Archidiócesis de Santiago de Compostela, enero 2013, donde habla del sacramento de la Eucaristía y de los estipendios, puedes encontrar todas las advertencias que deben cumplir nuestros párrocos, a tenor del Código de Derecho Canónico. Pero una cosa es la ley y otra el corazón.

Que el Señor Jesús nos ilumine y dé fuerzas para que todos seamos fieles según nuestra conciencia.

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